Borrador - 28/09/2010
Aún
Después de ver todas sus fotos, cerró los ojos y se la imaginó, recordó cada uno de sus rasgos, el tacto de su piel, su olor, la textura de sus labios y cabello.
Recordó las sensaciones que tenía con cada unos de sus abrazos y sintió como de nuevo nacía aquello en su interior, aquella mezcla de nerviosismo y felicidad.
Quería verla, la necesitaba.
Pensó un te quiero y lo proyectó con toda la fuerza que pudo, con la intención que de alguna manera ella lo sintiera, allá donde estuviera, que la quería y no iba a dejar de hacerlo.
Pronto podría abrazarla como el primer día, hacía apenas un mes.
Gracias por cada momento nuestro, por cada gesto y hasta el mas oculto.
Gracias por cada promesa, cada palabra escrita dentro de una habitación en la que me siento segura.
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